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Diario Panorama’s Exclusive Interview with President Chávez (I) [Entrevista exclusiva del Presidente Chávez al Diario Panorama (I)]

“la mayor amenaza a la Revolución está por dentro”
“Estamos enfrentando al poder más grande que hay en el planeta con una gran capacidad de presión, de chantaje”, afirmó Chávez al referirse al Gobierno de Bush.

“La Alternativa Bolivariana que tiene ya una serie de caminos Petrocaribe, Petrosur, Petroandina, algunas propuestas ya está en marcha”, aseguró el Jefe de Estado.

El Mandatario nacional inició el pasado miércoles su campaña en el estado Zulia, con miras a las elecciones presidenciales del tres de diciembre.

Anunció importantes obras de inversión para Maracaibo y la región, entre las más importantes la construcción de viviendas en los sectores desposeídos.

— ¿Cuáles son los riesgos que corre la revolución?

— La mayor amenaza está por dentro, hay una contrarrevolución permanente, burocrática.  Soy un enemigo a diario, con un látigo me la paso porque por todos lados me azota el enemigo de una burocracia vieja y una nueva que se resiste a los cambios, tanto, que uno tienen que estar pendiente de cuando se dé una instrucción y hacerle un seguimiento para que no sea detenida o desviada o minimizada por esa contrarrevolución buracrática que está en el Estado, Èse sería uno de los elementos de la nueva fase que viene de la transformación del Estado.

El Estado se transformó a un nivel macro, pero los niveles micro se mantienen intactos, habrá que pensar ahora mismo en un nuevo paquete de leyes, transformación del marco político y jurídico hasta los niveles más micro del Estado para vencer esa resistencia.

Hermana de la contrarrevolución burocrática es la contrarrevolución de la corrupción, ésa es otra amenaza terrible, porque por donde menos se espera aparece.

Es como un virus que está en los genes del cuerpo nacional, es como un demonio al que hay que hacerle un exorcismo.  Por esa razón, hemos colocado, en primer lugar de los ejes estratégicos que proponemos la moral socialista, la moral cristiana, de los valores humanos, los valores de la sociedad.

La otra amenaza, es externa, sigue siendo el magnicidio, estoy obligado a cuidar mi vida, no sólo por mí, sino por la estabilidad del país, veamos lo que pasó en Colombia cuando mataron a Gaitán, la guerrilla colombiana nació como consecuencia de la muerte de Gaitán.  Ésa es otra amenaza.

Aquí un golpe de Estado, uno no pudiera desechar que haya una manifestación de un grupo de militares descontentos o comprados, como los que dejaron ir a Ortega, por ejemplo, eso evidencia la corrupción, la falta de valores, es parte del enemigo interno, ahora bien ocurre que estamos siempre atentos, más allá de eso, amenaza alguna de golpe de Estado que rompa los cimientos de la República, no existe.

Hoy, la Fuerza Armada, empezando por el Ejército, está firmemente al lado de este proceso, al lado de la revolución.

La estructura militar de Venezuela está transformada de buena manera, y muy sólida, muy unida, además está el pueblo, Lo que pasó el 11 de abril.

Aquí un golpe de Estado que derroque a este Gobierno es imposible.

Un plan de desestabilización, como desde el Zulia se ha intentado con la división del estado, la desestabilización paramilitar con sicarios, violencia, no tendría fuerza para incendiar la pradera.  La invasión de los Estados Unidos no hay que descartarla nunca, aunque creo que el imperio norteamericano está un poco complicado, como para venir a meterse en camisa de 11 varas.

— ¿Una deslegitimación electoral, un intento de retirada y el dejarlo solo en el escenario comicial de diciembre le preocupa?

— Sí, claro que preocupa.

Yo estoy pre ocupado trabajando para impedir que ese plan, si lo activan, nos haga daño.

El mundo ya conoce cómo se comporta la oposición.  Como dijo alguna vez Galeano (Eduardo), luego de observar aquí el referendo del 2004, en Venezuela se trata de una oposición “democrática” que, apoya golpes de Estado y no reconoce resultados electorales.

Ahora, ellos tienen un handicap, que sus métodos son conocidos por el mundo.

Han querido manipular mis reflexiones sobre los 10 millones de votos, sé que es imposible, matemáticamente, llegar a esa cifra, aun cuando, desde el punto de vista de la meta moral, popular hacia allá es que vamos.

Venimos de 3,5 millones de votos en el 98; 3,8 millones en el 2000 y llegamos a seis millones de votos en el 2004, vamos hacia diez millones.  Ahora, la gente tomó eso como consigna y se hizo pública.  De que lleguemos a 10, nueve, 8,5 millones de votos, lo cierto es que tenemos que ganar con amplia diferencia, si ellos se retiran y llaman a no votar, y no votan cuatro millones, vamos a suponer que conserven sus cuatro millones de votos del 2004, del referendo, nosotros tenemos que sacar siete u ocho millones de votos para demostrar nuestra fuerza y neutralizar el plan de desestabilización por la deslegitimación.

— ¿Cuál sería la cifra mínima de votos con la que usted quedaría satisfecho?

— Proyectaría unos ocho millones.

— ¿Usted cree que Rosales llegará al final?

— No sé si ellos llegarán al final, se trata de gente que no tiene palabra, ya el año pasado se sabe lo que pasó en el Zulia.  No se les puede creer nada, diría que hay un 50% de probabilidad que se mantengan hasta el final.

La gran tragedia de la oposición, como dice José Saramago en su libro La intermitencia de la muerte, es que se siguen viendo los viejos carcamanes que no quieren morir, ya deberían estar muertos como partidos, porque no tienen nada qué decir.  Lo peor es que los nuevos políticos de la oposición se dejaron absorber por los viejos carcamanes.

— ¿Usted avala la tesis de una relegitimación de la Asamblea Nacional?

— No he analizado ese tema a fondo, pero, en este momento, sin haberlo discutido, vi que algunos integrantes de los partidos aliados lanzaron esa idea, incluso lo plantearon para diciembre, como para motivar a la oposición, y yo me mostré contrario a esa idea, cuando me lo plantearon.

Habría que pensarlo, lo de la relegitimación, pero tendría que haber una razón muy de peso para que una Asamblea que es legítima, que fue elegida por el pueblo, fuese a elecciones de nuevo.

Más bien, estaría a favor de modificar la Constitución para que hagamos las elecciones en un sólo día, Presidente, gobernadores, alcaldes, diputados y salgamos de eso evitando que en Venezuela haya elecciones todos los años.

— ¿Cuáles deberían ser los ejes centrales de esa reforma constitucional?

— La Constituyente del 99 estuvo infiltrada por algunos intereses contrarrevolucionarios, recordemos el caso de Luis Miquilena, Alfredo Peña, quien, por ejemplo fue quien dirigió la comisión económica.  Por esos días tuve que oponerme firmemente a muchos artículos que pretendían dejar las cosas como estaban, incluso, después me enteré que personas como Alejandro Armas, que en paz descanse, estaba representando los intereses de los banqueros.

Habría que revisar al marco económico, hemos tenido logros económicos, pero la redistribución de la renta nacional todavía casi no la hemos impactado.  La clase más pobre ha mejorado sus ingresos con el salario mínimo, la salud gratuita, la escuela gratuita, eso sin duda ha sido un alivio, pero, las clases altas se han beneficiado, mucho más.

La brecha entre una élite enriquecida y las clases bajas, en vez de reducirse, se ha ensanchado, eso tenemos que revisarlo.  Por ejemplo, los sectores de la banca son los que más dinero han ganado, el crecimiento del primer semestre del 2006 es de 40%, son billones de bolívares de ganancia, eso hay que revisarlo.

En lo político, hay que revisar la democracia revolucionaria, llevar a nivel constitucional el tema del poder para el pueblo, los consejos comunales, la democracia directa y defensa del Estado, la Constituyente del 99 hizo un modelo de Estado pensando todavía que eran perseguidos.

Mucha gente me dijo, durante el golpe de abril, que decretara emergencia, pero para qué, si eso es una emergencia que no es emergencia, no tengo facultad, ni siquiera para intervenir un canal de televisión, una emergencia no le da potestad al Estado para tomar medidas extraordinarias como las que se necesitaban en el 11 de abril, cuando generales uniformados salían en canales de televisión llamando a la rebelión a apoyar el golpe.

Unos españoles que estaban conmigo por los días del golpe y que vieron lo que pasaba por televisión con los generales llamando a desconocer al Jefe de Estado, me decían: ‘Presidente, perdóneme, soy un demócrata, estoy contra la tiranía, pero en España ya ese canal habría salido del aire, usted no puede permitir eso’.

— Su Gobierno exhibe una política integral en salud, educación, pero, ¿qué se hará con el problema de la vivienda?

— Pronto vamos a lanzar una nueva misión, se llamará Villanueva, en honor al gran arquitecto venezolano (Carlos Raúl), por ejemplo en Catia, ya ubicamos un área que está ocupada por grandes galpones que vamos a adquirir, si son del Estado ocuparlos, si son privados expropiarlos.

No queremos pelear con nadie, los vamos a pagar.

Tumbaremos esos galpones y vamos a construir pequeños edificios de cuatro, seis pisos, bajaremos un barrio completo, reconoceremos a los dueños del rancho o la vivienda el costo para que empiecen a pagar la nueva propiedad.

Esa es una parte de la misión Villanueva.  La segunda serán las ciudades satélites, como la que haremos en Maracaibo, facilitándoles a sus habitantes el tráfico a través del Metro o del Trolebús.

En este proyecto soy capaz de invertir el excedente de las reservas de este año, que pueden ser hasta 10 mil millones de dólares, claro, éste es un plan a una década, serían dos mil millones de dólares por año.

“The Greatest Threat to the Revolution Is Within”
“We are facing the greatest power on the planet with a great capacity to pressure, blackmail,” said Chávez, referring to the Bush government.  “The Bolivarian Alternative has a series of tracks — Petrocaribe, Petrosur, Petroandina — some proposals are already set in motion,” assured the Head of State.

The leader of Venezuela initiated, last Wednesday [6 September 2006], his campaign in Zulia state, with a view to the presidential elections of the 3rd of December.

Chávez announced important investment projects for Maracaibo and the region, among the most significant of which is housing construction for the have-nots.

— What are the risks that the revolution runs?

— The greatest threat is within, that is, a permanent, bureaucratic counterrevolution.  I am its enemy every day.  I keep a whip, because on all sides I am attacked by this enemy, the old and new bureaucracies that resist changes, so much so that one must be vigilant when an instruction is given and then monitor it, so that it wouldn’t be stopped or derailed or diminished by the bureaucratic counterrevolution that is in the State.  That would be one of the elements of the new phase that comes from the transformation of the State.

The State changed at the macro level, but the micro levels of it have stayed intact.  It will be necessary to think right now about a new package of laws, transformation of the political and legal framework all the way down to the most micro levels of the State, to overcome that resistance.

A sister of the bureaucratic counterrevolution is the counterrevolution of corruption, which is another terrible threat, because it crops up where it is least expected.

Corruption is like a virus that is in the genes of the national body, or like a demon that has to be exorcised.  For that reason, we have placed, at the top of the main strategic points, our proposal of socialist ethics, Christian ethics, of human values, of the values of society.

The other threat, external, continues to be assassination.  I am forced to take care of my life, not only for myself, but for the stability of the country.  We see what happened in Colombia when they killed Gaitán; the Colombian guerrilla was born as a result of the death of Gaitán.  That is another threat.

As for a coup d’etat, one could not deny that there was a sign of a group of soldiers who were bought or malcontent, like those who let Ortega go, for example.  That is evidence of corruption, lack of values, and it is part of the internal enemy.  However, we happen to be always watchful.  Beyond that, no threat of a coup d’etat that shatters the foundations of the Republic exists now.

Today, the Armed Forces, beginning with the Army, are firmly on the side of this process, on the side of revolution.

The military structure of Venezuela has been transformed well, and it is very solid, very united, as well as the people, whatever happened on the 11th of April.

Now, a coup d’etat that overthrows this Government is impossible.

A destabilization plan, as in the case of Zulia where such a plan has tried to divide the state, paramilitary destabilization with hired assassins, and violence would not have the power to set the prairie afire.  The invasion of the United States can never be totally ruled out, although I believe that the life of the North American empire is a little complicated, too complicated for it to go looking for trouble.

— Does electoral delegitimation — an attempt to withdraw and to make elections a farce in December — worry you?

— Yes, certainly it is worrisome.

I am concerned and working to make sure that the plan, if they activate it, will do no damage to us.  The world already knows how the opposition behaves.  As (Eduardo) Galeano said sometime after observing the referendum of 2004 here, in Venezuela it is a “democratic” opposition that supports coup d’etats and does not recognize electoral results.

Now, they have a handicap: their methods are known by the world.

They have wanted to manipulate my reflections on 10 million votes.  I know that it is impossible, mathematically, to arrive at that number, even though, from the point of view of the popular goal that does good to morale, that’s the number towards which we strive.

Starting with 3.5 million votes in 1998 and 3.8 million in 2000, we reached 6 million votes in 2004, and we are going towards 10 million.  Now, people took that as a slogan, and it became public.  Whether we get to 10, 9, or 8.5 million votes, what’s certain is that we must win by a big margin.  If they withdraw and call for a boycott, and 4 millions do not vote, we are going to suppose that they still have their 4 million votes of the 2004 referendum.  We must get 7 or 8 million votes to demonstrate our force and to neutralize the plan of destabilization by delegitimation.

— What would be the minimum number of votes with which you would be satisfied?

— I would say about 8 million.

— Do you think that Rosales will run to the finish?

— I don’t know if they will run to the finish.  We are talking about people who never keep their word.  Already what happened in Zulia last year is well known.  Nothing they say can be believed.  I would say that there is a 50% chance that they will stay until the finish.

The great tragedy of the opposition, as Jose Saramago says in his book Intermittent Death [La intermitencia de la muerte], is that they continue seeing the same old pretenders who do not want to die, though they should already be dead like parties, because they have nothing to say.  The worst thing is than new politicians of the opposition let themselves be absorbed by the old pretenders.

— Do you endorse the theory of a relegitimation of the National Assembly?

— I have not analyzed that subject thoroughly, but, at this moment, without having discussed it, I saw that some members of the allied parties broached that idea, even raised it for December, for instance to motivate the opposition.  I was opposed to that idea, when they proposed it to me.

We should think about it, the idea of relegitimation, but it must have a very convincing reason to make an Assembly that is legitimate, chosen by the people, go through elections again.

Rather, I would be in favor of modifying the Constitution, so that we do the elections of the president, governors, mayors, and deputies in a single day — that way, we can avoid having elections in Venezuela every year.

— What would be the crux of that constitutional reform?

— The Constituent Assembly of 1999 was infiltrated by some counterrevolutionary interests.  We remember the case of Luis Miquilena, Alfredo Peña, who, for example, was the one who directed the economic commission.  In those days, I had to firmly oppose many articles that were designed to leave things as they were.  Later, I even found out that people like Alejandro Armas — may he rest in peace — were representing the interests of bankers.

We should revise the economic framework.  We have made economic gains, but we have hardly touched the redistribution of the national income yet.  The poorest class has improved its income with the minimum wage, free healthcare, free education, which no doubt has helped, but, the upper classes have benefited much more.

The gap between an enriched elite and the lower classes, instead of narrowing, has widened.  We must change that.  For example, the banking sectors are the ones that have made the most money, growing in the first half of 2006 by 40%, which is trillions of bolivars in profit.  It’s necessary to change that.

Politically, it is necessary to overhaul revolutionary democracy, to take to the constitutional level the subject of people’s power, community councils, direct democracy, and national defense.  The Constituent Assembly of 1999 made a model of State, while still thinking that they were oppressed.

Many people said to me, during the April coup, that emergency should be declared, but why, if it is an emergency that is no emergency?  I do not have power, not even to seize a television channel.  An emergency does not give power to the State to take extraordinary measures like those that were needed on the 11th of April, when uniformed generals appeared on television channels calling for rebellion to support the coup.

Several Spaniards, who were with me during the days of the coup and who saw what happened on television with the generals calling on people to refuse to recognize the Head of State, said to me: “President, pardon me, I am a democrat, I am against tyranny, but in Spain that channel would have already been taken off the air.  You cannot allow that.”

— Your government demonstrates an integrated policy on health and education, but, what will be done with the housing problem?

— Soon we are going to launch a new mission, which will be called Villanueva, in honor of the great Venezuelan architect (Carlos Raúl).  For example, in Catia, we have already located an area that is occupied by great warehouses that we are going to acquire.  If they belong to the State, we’ll occupy them; if they are private properties, we’ll expropriate them.

We do not want to fight with anyone — we are going to pay for them.

We will knock down those warehouse, and we are going to build small buildings of four to six stories.  We will take down an entire neighborhood, and we will reimburse the cost to the farm and home owners, so that they can begin to pay for the new property.

That is one part of the Villanueva mission.  The second part will be satellites cities, like what we will create in Maracaibo, providing their inhabitants with transportation by subway or trolley bus.

In this project, I can invest the surplus of this year’s reserves, which can be up to 10 billion dollars.  Clearly, this is a plan that takes a decade, and it would cost 2 billion dollars per year.


Part I of the two-part Diario Panorama interview with Presidente Hugo Chávez was published by Aporrea.org on 10 September 2006.  Translation by Yoshie Furuhashi (@yoshiefuruhashi | yoshie.furuhashi [at] gmail.com).  Part II to be translated soon!

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